viernes, 28 de noviembre de 2008

Anuncio de la próxima campaña Playmobilística - desde Nueva York

Buenas noches, neoyorquinos.
Buenos días, españoles (joer, esto suena a Franco).

Esta tarde compré en Toys'r'us (en Times Sq.) el último elemento que necesitaba para mi próxima campaña Playmobilística en casa: el Advent Calendar de Papá Noel.
Ya lo tengo todo preparado para la próxima historia que, por supuesto, será narrada con todo lujo de detalles en este blog para que mis queridos lectores (aquellos que estén suscritos y hayan pagado previamente los derechos) estén al tanto de las últimas noticias en el Portal de Belén.

No puedo adelantar mucho más de la nueva temporada, pero se me antoja llena de aventuras, intrigas portaleras, misterios y mucho más. Todo ello a partir de la semana que viene, a todo color, con fotos y en directo. ¡Qué más se puede pedir!

Estoy a un sólo día de volver a casa... Se me acaban mis vacaciones de verano y, aunque aún me quedan otros 15 días antes de final de año, lo cierto es que éstas han sido LAS vacaciones del año.
Viajar con uno de tus mejores amigos cruzando el charco e ir a ver a otro de tus mejores amigos que vive allí en los San Pacos ha sido una experiencia de lo más entretenida. Ni que decir tiene que la maleta va petada de cosas (lo siento, esta vez me he querido yo mucho) y que esto no es el chollo tecnológico que pintan... pero para un freaky amante de los Señores Potato y de los juegos de consola, sí, ha sido una experiencia mastercardinolvidable (en mi caso Visa).

Me voy a acostar que mañana nos espera EL RETONNO, con jet-lag incluido y algún que otro sustillo, como que nos han vuelto a cambiar la hora del vuelo. Las aerolíneas no sólo se permiten tener delays, sino foreschedulings (o como se diga).

Por último, saludos a una persona que seguro que entenderá este mensaje: Comment ça va, Thomas?

Pronto terminaré las crónicas de Ámsterdam, las de Atenas, Bruselas, York... Pero en primer lugar las de EE.UU.

See ya!

lunes, 15 de septiembre de 2008

Otro inciso... sois unos punyeteros

Es que me estoy dando cuenta de que siempre me decís que nunca actualizo el blog y, cuando lo hago, NADIE me deja un comentario... La única la Blanka, que me tiene ahí bajo su ojo avizor y es la que me alegra un poco el blog... Porque si fuera por el resto, más que el blog del Koalita, sería el blog de la Telaranya (joer, cuánto echo de menos mi egne).

He dicho.

Un inciso... colección EGIPTO de los Playmobil

Ays, me da mucha rabia que siempre seamos los .ES los últimos en tener todo... Y, como no podía ser menos, en Playmobil también.
En este viaje a los Países Bajos, estoy viendo en todas las jugueterías las nuevas colecciones de Playmobil y, concretamente, la que hace referencia a Egipto. Es una monada!!! (no puedo abrir interrogación que estoy en un cíber). Bueno, yo quiero la pirámide, la esfinge, al Tutankamon de turno y a los malos malosos. Lo quiero todo. Claro está, no me lo puedo traer porque no me cabe en la maleta y porque el lugar que debieran ocupar como auto-regalo lo tiene ocupado ya el bat-acazo (eso también merece un post aparte al más puro estilo del de la bomba Lush).

Pues eso, os recomiendo que visitéis la página de Playmobil, pero no la versión Spanish (no tengo enye... conyo...). http://www.playmobil.de y si os apanyáis con el alemán, veréis de lo que os hablo. Por dioxxxxx, senyores de Playmobil Spain, haced que esto salga ya en las tiendas que no puedo con la vida (I can't with the life).

domingo, 14 de septiembre de 2008

Amsterdam (Capítulo I): Me d/huelen los pies

Y es que, según cómo y quién lo lea, puede que me duelan o me huelan los pies. Si le preguntas a este alma en pena, o sea, servidor, te dirá que le duelen mucho, mucho (y que también le huelen). Pero si les preguntas a mis room mates, entonces te dirán simplemente que me huelen los pies. Sí, me ducho y me he echado cremita, pero todo el día con las botacas puestas, sudando de acá para allá, pues al final acaban produciendo pestilencia, pa qué nos vamos a engañar.

Guay, en la radio ponen ahora "Relax, take it easy", de Mika. Y eso voy a hacer, tomármelo con calmita, porque ya me falta día y medio para la reunión y estoy atacado de los nervios.

Pero yo vuelvo a lo que escribía sobre Amsterdam... Lo narraré con todo lujo de detalles y con lo que mis dedos y cansancio me permitan. En cuanto acabe, me subiré de nuevo a mi habitación a dormir una hora, ¡qué estrés!

Llegué al aeropuerto de Amsterdam a la hora prevista... lo que no tenía previsto era que me iba a caer la de diox. En esos momentos me recordé a mí mismo saliendo de casa y diciendo: no cojo el paraguas porque, total, si acaso me lo compro allí. Eso significaba llegar, dejar las cosas y comprar un paraguas. Pero no me dio tiempo, según llegué a la estación Centraaaaaal, ya me vi en la tesitura de tener que salir a la intemperie con mi maleta, mi mochila y el portatrajes. Lo que pasó a continuación se puede imaginar: me puse como UNA SOPA para recorrer 15 metros. Pregunté a un par de locales y al conductor del tranvía, los cuales me indicaron cómo llegar a mi parada. Dentro del habitáculo trenecítico estaba pendiente a la que tendría que ser mi parada. Realmente no estaba seguro qué tenía que decir, aun teniendo las instrucciones del hostal impresas en una hoja HÚMEDA y DESCOLORIDA por la lluvia. Al final vi el nombre de mi parada, me alegré por semejante hito. Me bajé del tranvía y... tratando de descifrar las instrucciones, me metí por donde no era. No paraba de llover, apenas había gente por la calle. Pregunté en tiendas, a transeúntes, al cielo, pero nada, nadie sabía dónde estaba la dichosa calle. Y se suponía que estaba al lado de donde me había bajado, pero que no, desconocido para la población indígena. En una tienda un dependiente sacó su móvil con GPS y la encontró, pero me orientó MAL (o mejor dicho, regular). Le pregunté a un hombre con un perrito, me dijo que le acompañara al coche (ahí he de reconocer que tuve miedo) y, tras mirar en su mapa de carreteras, tampoco la encontró (y es que los mapas Campsa de España de toda la vida son lo mejor y, claro, en Holanda no hay). El hombre se ofreció a llamar desde MI móvil al albergue para que le diera instrucciones y él me las pudiera explicar. Así hicimos y así conseguí llegar, por fin, al dichoso lugar. Una hora casi me costó llegar desde la estación central hasta al albergue, algo que de forma normal hubiera debido llevarme 15 minutos. Yo, directamente para meterme en la secadora, me tumbé un ratito en la cama y me dormí casi tres horas... ¡¡¡¡Qué tensión!!!

Tras levantarme a las 21 h casi, sentí que había desperdiciado el día en Amsterdam. Tampoco podría haber hecho mucho, ya que con lo que estaba lloviendo, era bastante difícil llegar a ningún lado y menos sin conocértelo. Así que, no hay mal que por bien no venga. Al menos pude descansar un poquito y coger fuerzas para pasar el fin de semana.

Me lancé a la calle y, por suerte, ya no llovía. Me armé de valor (y del mapa) y me dispuse a caminar. Anduve hasta la plaza del Dam y, desde ahí, viendo por dónde había gentío, empecé a callejear sin mirar el mapa. El resultado, el que cabría esperar aunque yo no me lo había planteado: aparecí en el Barrio Rojo. Aquello fue un sorpresón, porque la verdad es que si me propongo llegar siguiendo el mapa, seguro que no llego. Pero sí, allí estaba, viendo a todas las prostiputas exhibiendo sus cuerpos a través de los escaparates, bajo la luz roja de "estamos haciendo algo prohibido) y abriendo las puertas de vez en cuando para saludar a los "transeúntes" que les dedicaban algunos piropos, la mayor parte de las veces, en inglés. A todo esto, de vez en cuando llegaban bocanadas de, iba a decir aire, pero no, aire precisamente no era. Eran bocanadas de humo, de los coffeeshops... he de decir que me esperaba esto mucho más vicioso, con la gente en la boca con 5 porros a la vez y más pedo que pedo. Pero no, no era mucho peor que caminar por Tribunal un viernes por la noche :). De hecho, estoy casi seguro de que circulan más drogas en Tribunal que aquí, jajajaja.

Tras pegarme este paseo inicial, acabé cerca de la estación Centraaaaaaaaaal y, aunque no tenía mucho hambre y ya había pasado por un Albert Heinj (casi casi como las salsas, donde me había comprado un par de minibocadillitos), vi una tienda donde vendían cucuruchos de patatas calenticas y, recordando lo que me había dicho Blankanieves, me compré uno de esos (tamaño small) y lo aderecé con ketchup (no tenía yo hambre pa más). Las patatas riquísimas, pero yo no tenía mucho hambre, así que me comí sólo la mitad. Ya he quedado servido de patatas para el resto del año. Pero "encomiendo" a todo el mundo a que pruebe las patatas en cucurucho de Amsterdam... ñam, ñam.

Tras pegarme un paseo más por el centro, volví para el albergue y me dispuse a dormir... No me costó mucho, aunque con el ruido de la Leidseplein y las calles aledañas, me desperté varias veces. La ventana estaba cerrada para evitar el ruido, pero por contra hacía calor. Menos mal que yo iba provisto de pijama y pude quitarme el edredón... Sobre los room mates hablaré en otro momento, ya que he tenido tantos en dos días, que merecen mención especial ciertos detalles. Eso sí, no me quejaré, todos nativos ingleses: australianos y americanos.

Mi estancia en Amsterdam no había hecho más que empezar y a mis pies les esperaba una paliza, la que acostumbro a darles cuando viajo.

No tengo tiempo ahora de revisar lo que he escrito, así que para los puritas pijoteros (o sea, los que sois como yo), no me corrijáis faltas, que ya le pasaré el koalector ortográfico.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Quiero, quiero, quiero... un lavavajillas

Pues quiero un lavavajillas, porque aunque de las tareas de la casa, fregar los platos es la que menos me molesta, lo cierto es que con la micro-pila que tengo en la cocina es un coñazo lavar en condiciones...
La tecnología, que se inventó para solucionar mis problemas (y, de paso, darme otros cuantos quebraderos de cabeza), ha creado cosas tan chulas y pequeñas como ésta:
http://www.redcoon.es/index.php/cmd/shop/a/ProductDetail/pid/F106112/cid/11003/Bosch_SKT_5102_EU/

No me digáis que no es una cucada... Ya tiene sitio en mi cocina, y eso que aún no lo he comprado. Pero caerá... no sé cuándo, pero caerá... Te lo puedes llevar de camping para que te limpie los tuppers y el cuchillo cebollero de plástico. ¡Qué apañaos!

Si algún alma caritativa se me adelanta, por favor que me informe... no me gustaría tener un clúster de lavavajillas.

martes, 9 de septiembre de 2008

Confruterizando con Blankanieves

Yo debería estar escribiendo un documento que tengo que entregar para ayer. Pero aquí estoy, tomándome un "pan tumaca", un trocito de queso y escribiendo lo que he acordado con la Blanki: publicar mis animadversiones gastronómicas.

Os recomiendo que hagáis un enlace directo a este mensaje para que, si alguna vez me queréis invitar a comer o cenar, llevarme a un restaurante especial o similares, sepáis a qué ateneros.

Como escuché en cierta ocasión, he de declarar que de lo que me gusta, como de todo. Así que en el fondo no soy tan tiquismiquis para las comidas.

Empecemos pues:

- Cebolla: este ingrediente básico de la cocina española me tripite sobremanera. No me gusta cruda, ni guisada, ni caramelizada, ni en aritos fritos, ni frita tal cual... En definitiva, no me gusta.
- Pimiento: ni verde, ni rojo; ni crudo, ni asado ni tampoco frito. No puedo con su olor y menos con su sabor. Me estropea cualquier guiso. Me disgusta aún más que la cebolla.
- Setas: de todo tipo, da igual que sean champiñones, boletus, secas, de lata... odio su sabor medio rancio, medio húmedo. Nunca me comería algo que te puede salir en los pies.
- Marisco y bichos con concha: de ningún tipo. No puedo con las cosas típicas, como gambas, langostinos, etc. Peor aún los mejillones, cangrejos, etc. No acertaréis con nada que tenga concha (excepto con las de Codan).
- Ajo: si es un LIGERO sabor a ajo, lo puedo soportar. Más allá de LIGERO, me da tal ardor de estómago que no habría brigadas de bomberos en el mundo para apagarme (uys).
- Morcilla: Si me la acercas, gomito.
- Acelgas: Visualmente me parecen vomitivas, su olor repugnante... Prefiero evitarlas.
- Casquería: No puedo con la vida (I can't with the life) con cosas como criadillas, morro, rabo, callos, etc. Me producen la muerte necesariamente.
- Ciertos animales acuáticos (aparte del marisco): No puedo con el pulpo, el salmón o el bacalao. Update 2012: Adoro el salmón crudo, como el del sushi.
- Grasas prominentes: ASCAZO me da el tocino (incluido el del jamón serrano, aunque éste me lo puedo comer un poco).
- Las comidas picantes: craso error ponerle picantes a mis comidas...
- Tonterías varias como el caviar (el falso, claro, otro no se suele comprar por aquí).

Seguramente se me olvide alguna cosa. Ni que decir tiene que la combinación de cualquiera de estos elementos en las comidas puede producir catástrofes impredecibles. Declino toda responsabilidad sobre vómitos y/o solteces.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Qué de viajes...

Hace mucho tiempo que me decís que no escribo nada en el blog. Y, efectivamente, no escribo nada en el blog. Entre trabajo, pocas ganas, trabajo y pocas ganas, llevo desde hace más de 2 meses sin poner nada...
Ahora me he decidido y... ¿para qué? Para decir que me voy de viaje unos cuantos días y que así sepáis cuándo echarme de menos.
Allá vamos:

- 12-16 de septiembre: Amsterdam y Maastricht. Ocio y trabajo.
- 25 octubre: Una boda en Córdoba... ¿de quién será?
- 26-29 octubre: Bruselas... trabajo y más trabajo. ¿Habrá ocio?
- 1-5 noviembre: Ays, que lo mismo se confirma Atenas... AYS.
-15-29 noviembre: EE.UU. 15-18 Nueva York, 18-27 San Franciso, Los Ángeles y San Diego, 27-29 Nueva York again. Andreu, Jean Paul, ALLÁ VAMOS.
- Entre medias, no sé cuándo, caerá Barcelona...

Ays qué agobio, ufffff.

domingo, 29 de junio de 2008

Sofía is not so... fea at all

Sábado II: El retorno de Sofía.

Después de haber escrito la desesperante crónica de esta mañana, me lancé a las tierras búlgaras de la capital y me propuse hacer el tour completo del city center.
Sólo decidí entrar en un sitio: el museo arqueológico. Decir que, bueno... tiene lo que todo museo arqueológico (includo el de Lepe) debe tener, i.e., las moneditas, las lascas, las flechas, vasijas, etc. Pero es un poco flojo...

He ido recorriendo el resto de edificios, tomando fotos: Party House, Presidency, etc. (lo pongo en inglés que es como lo tengo en la guía y no tengo ganas ahora de andar traduciendo). El caso es que, bueno... da más sensación de ser una ciudad importante, pero igualmente muy flojillo todo.

Lo mejor de la jornada es que se me ha acercado un menda y me dice: ¿español? (así que debo tener pinta de español) y me ha empezado a soltar la chapa de que me compraba euros y que si me cambiaba levs... y yo le he dicho que era muy simpático, pero que no tenía ningún interés. Y el tío ha empezado a decirme que había bebido mucho anoche... Y yo le dije que el alcohol es malo y su español también lo era. En fin, anécdotas para el viaje.

He de añadir que he cogido el metro. Ese metro con una línea y 7 paradas. El vagón, como si lo hubieran hecho unos chavales en la clase de manualidades. La estación muy amplia, muy chula, muy oscura. La frecuencia, infrecuente... Para una línea y van lentos. Joer, no hago más que quejarme.

Lo mejor, nuevamente, es la comida y sus precios. Si me quedara un mes a vivir aquí, acababa como una bola (más bola, quería decir). Qué placer es ir a un restaurante, sí, sí, nada de McDonalds o mierdas, un señor restaurante, pedirte las cosas sin miedo, venga, dos platos... Tráeme más bebida que tengo sed, venga... Y cuando te traen la cuenta, pagas 10 euros y te has puesto cerdo cerdo. Viva Bulgaria, ¿veis?

Ah, a la lista de productos que podéis comprar, se han de sumar los libros. Tirados de precio... Ya tengo mi versión búlgara de El Principito por 3 euros y una gramática inglesa que en Madrid cuesta 30 euros, por 17. Lástima que la tecnología no siga esta regla... snif :'(.

España, nunca pensé que te echaría tanto de menos... Esta gente está endemoniá y escribe raroooooooooooooooooo.

sábado, 28 de junio de 2008

Sofía is so...fea

Día 4 (sí, no hay día 1, ni día 2, ni día 3 en el blog, pero es mi cuarto día aquí).
Hoy es sábado y mañana domingo.
Y hasta aquí la entrada de hoy.
¡Que nooooo!

Primeras impresiones sobre esta ciudad: es un poco tercermundista.
Si hay algún búlgaro que esté leyendo esto, que me perdone. Pero yo creo que al país aún le falta un montón por prosperar. Pertenece a la Europa de los 27, pero como no se pongan pronto las pilas los van a pegar una patada que pa qué.
Pero, volviendo al tema ciudad, Sofía es un sitio pequeño, viejo, mal cuidado. Sin ir más lejos, los tranvías que se ven por la calle son máquinas que pertenecieron a otros países hace décadas y que, al ir modernizando las ciudades y renovando el parque, se los vendieron a Bulgaria: te puedes encontrar que algunos tranvías todavía tienen publicidad en alemán e incluso catalán.
Lo mejor fue el tranvía que vi ayer: un trasto amarillo, de 2 vagones, con un producto muy familiar... MUY familiar... Una gallina azul y blanca y unas letras en cirílico que querían decir "Gallina Blanca". Pero no, es que aparte de ponerlo en búlgaro, estaba escrito en castellano "GALLINA BLANCA". En ese momento me entraron ganas de tomarme un caldito, ganas que se me quitaron a los 30 microsegundos cuando otra nueva gota de sudor me cayó por la frente. Entonces miré hacia arriba para echar la gota hacia atrás y, encima de un edificio, un cartel que rezaba "Roca" (y no, no me dieron ganas de ir al baño). Efectivamente, el emporio de los inodoros, lavabos y demás mobiliario de baño también tenía su delegación búlgara. En ese momento, me giré para cruzar la calle y, otro cartel gigante en una pared, rezaba "ChupaChups". Ya en ese momento empecé a pensar que la globalización era un hecho y que España no podía ser menos xD.

Volviendo a la ciudad, los edificios son bastante viejos, las aceras están horriblemente pavimentadas y la peña conduce como si fuera esto el Carmageddon. Los semáforos duran 3 segundos para los peatones, es increíble. Sin previo aviso, se pone rojo y ahí en medio de la carretera ya puedes rezar en cristiano, ortodoxo o hebreo, pero que no te salva ni tu madre.
Lo más chulo, como era de esperar, es la catedral. Pero, claro está, no esperéis una catedral gigantesca... con sus frescos de Miguel Ángel o el relicario de millones de piezas preciosas... No, no, esto es mucho más sobrio y sombrío (ambas dos). Es bonita por fuera y, sobre todo, choca el estilo diferente al que estamos acostumbrados en la Europa del oeste. Pero (y supongo que es mi problema) habiendo estado en Roma, todas estas iglesias me parecen "menudencias". Ahora bien, es la iglesia ortodoxa más grande de los balcanes, algún mérito debía tener.

El resto de los monumentos... pues bueno. En el Palacio Nacional de Cultura (NDK) tienen un videowall donde han estado proyectando los partidos del mundial. El otro día estaba el España-Rusia y había un montón de gente fuera viendo el partido. Pero 4 gatillos, que nadie piense que esto es la plaza de Colón con medio millón de personas cantando "A por ellos" y los guiris de alrededor cagados de miedo porque se pensarán que los vamos a expulsar el país (y en eso tenemos experiencia, que se lo digan a los judios, árabes y otras etnias).

Lo mejor en Sofía es la comida. Hay muchas cosas para comer, pero sobre todo, baratas. La comida, para que os hagáis una idea, cuesta la mitad. El otro día pedí un menú del Kentucky y me costó 7 levs, que son 3.5 euros. Anoche cené una mega-ensalada, de la que dejé la mitad, y una megalasaña, de la que dejé 3/4 que, junto con la cocacola de medio litro, me costó todo 15 levs, es decir, 7.5 euros. Iluso de mí, viendo estos precios, pensé yo que todo iba a estar en esta proporción... así que me metí en el "MediaMarkt" búlgaro y probé suerte. Pero, unfortunately, no sólo no estaba a la mitad, sino que había cosas que eran más caras... Lo cual me hace sospechar que la gente aquí tiene que sufrir para comprarse un ordenador, teniendo en cuenta que un buen sueldo ronda los 400-500 euros... Me dije, tecnología no, pero seguro que la ropa es más barata. Encontré un Springfield, una de mis tiendas habituales, y nuevamente fiasco: la ropa al mismo precio. Así que, mi gozo en un pozo. Lo que he pensado es comprarme un kilo de patatas y otro de tomates, que al precio que están en España más me vale pagar los gastos de facturación que no comprarlos en el súper del barrio.

Sobre los búlgaros/as hablaré en otro momento. Ahora voy a ver si saludo al primo búlgaro de Roca y, acto seguido, me voy to the city center a ver qué me encuentro. Si alguien quiere algo, que me deje un post. Y no, no traigo condones, que me han dicho que son muy baratos aquí, pero lo mismo tienen la fecha de caducidad en cirílico y luego tenemos algún disgusto.

Alea jacta est!

P.D. Como alguno está suscrito a las RSS, habrá encontrado alguna errata tipo "calló"... ya está subsanada, es lo que tiene escribir pensando en cirílico e inglés at the same time.

sábado, 7 de junio de 2008

Cachimba's party

Bueno, bueno, bueno... ¡Quién me iba a decir...! (reza una canción de Bisbal que A.F.A. me pegó hace tiempo).
Mis amigos Susana y Alejo me han traído de Jordania una cachimba, aka (also known as) sisha, y estoy francamente encantado. Y os preguntaréis: ¡Si el koalita no fuma! Bueno, no fuma cosas que los humanos fumáis, pero el eucalipto lo tengo que ingerir de alguna forma y a veces lo mejor es montar un incendio controlado en casa y aspirar sus vapores...
El caso es que la cachimba que me han traído es preciosa. Muy cuca, no es el modelo gigantesco que te encuentras en las teterías, pero es suficientemente grande para una sesión larga y adecuadamente pequeña para guardarla en la vitrina y exponerla al público.
Junto con la cachimba me han regalado también tabaco de fresa y las pastillas de carbón, así que en cualquier momento se puede dar comienzo a la ¡¡¡Cachimba's party!!!
Como hoy me encuentro bajo mínimos físicos no estoy con muchas ganas de montar la cachimba, sacar la cámara y hacer la foto de honor para colgarla aquí. Creo que ese momento requiere de mi mejor estado físico y anímico para sacar el máximo esplendor del aparatito. Pero prometo actualizar el mensaje en unos días y enseñaros la chulisisha verde que se halla en mi poder :D.

Como colofón de este día cachímbico, me he puesto como el kiko comiendo en casa de Susi y Alejo... macarrones de los que ella sabe que a mí me encanta. Me traen recuerdos de cuando hacíamos las prácticas del instituto y su madre nos hacía el bandejorro de macarrones gratinados al horno... Ha sido como volver a tiempos pasados, trece años ni más ni menos... ¡Qué vértigo me da mirar hacia atrás! El pollo a las hierbas asado en el horno, de reciente adquisición culinaria, tampoco se queda atrás. Y las cravetas de Boñar y el licor de mandarina de postre han puesto la guinda a una sobremesa estupenda, con siesta posterior incluida. Así que hoy no puedo pedir nada más :))

Y lo mejor... ¡¡me he traído el tupper con los macarrones que han sobrado!!