domingo, 29 de junio de 2008

Sofía is not so... fea at all

Sábado II: El retorno de Sofía.

Después de haber escrito la desesperante crónica de esta mañana, me lancé a las tierras búlgaras de la capital y me propuse hacer el tour completo del city center.
Sólo decidí entrar en un sitio: el museo arqueológico. Decir que, bueno... tiene lo que todo museo arqueológico (includo el de Lepe) debe tener, i.e., las moneditas, las lascas, las flechas, vasijas, etc. Pero es un poco flojo...

He ido recorriendo el resto de edificios, tomando fotos: Party House, Presidency, etc. (lo pongo en inglés que es como lo tengo en la guía y no tengo ganas ahora de andar traduciendo). El caso es que, bueno... da más sensación de ser una ciudad importante, pero igualmente muy flojillo todo.

Lo mejor de la jornada es que se me ha acercado un menda y me dice: ¿español? (así que debo tener pinta de español) y me ha empezado a soltar la chapa de que me compraba euros y que si me cambiaba levs... y yo le he dicho que era muy simpático, pero que no tenía ningún interés. Y el tío ha empezado a decirme que había bebido mucho anoche... Y yo le dije que el alcohol es malo y su español también lo era. En fin, anécdotas para el viaje.

He de añadir que he cogido el metro. Ese metro con una línea y 7 paradas. El vagón, como si lo hubieran hecho unos chavales en la clase de manualidades. La estación muy amplia, muy chula, muy oscura. La frecuencia, infrecuente... Para una línea y van lentos. Joer, no hago más que quejarme.

Lo mejor, nuevamente, es la comida y sus precios. Si me quedara un mes a vivir aquí, acababa como una bola (más bola, quería decir). Qué placer es ir a un restaurante, sí, sí, nada de McDonalds o mierdas, un señor restaurante, pedirte las cosas sin miedo, venga, dos platos... Tráeme más bebida que tengo sed, venga... Y cuando te traen la cuenta, pagas 10 euros y te has puesto cerdo cerdo. Viva Bulgaria, ¿veis?

Ah, a la lista de productos que podéis comprar, se han de sumar los libros. Tirados de precio... Ya tengo mi versión búlgara de El Principito por 3 euros y una gramática inglesa que en Madrid cuesta 30 euros, por 17. Lástima que la tecnología no siga esta regla... snif :'(.

España, nunca pensé que te echaría tanto de menos... Esta gente está endemoniá y escribe raroooooooooooooooooo.

sábado, 28 de junio de 2008

Sofía is so...fea

Día 4 (sí, no hay día 1, ni día 2, ni día 3 en el blog, pero es mi cuarto día aquí).
Hoy es sábado y mañana domingo.
Y hasta aquí la entrada de hoy.
¡Que nooooo!

Primeras impresiones sobre esta ciudad: es un poco tercermundista.
Si hay algún búlgaro que esté leyendo esto, que me perdone. Pero yo creo que al país aún le falta un montón por prosperar. Pertenece a la Europa de los 27, pero como no se pongan pronto las pilas los van a pegar una patada que pa qué.
Pero, volviendo al tema ciudad, Sofía es un sitio pequeño, viejo, mal cuidado. Sin ir más lejos, los tranvías que se ven por la calle son máquinas que pertenecieron a otros países hace décadas y que, al ir modernizando las ciudades y renovando el parque, se los vendieron a Bulgaria: te puedes encontrar que algunos tranvías todavía tienen publicidad en alemán e incluso catalán.
Lo mejor fue el tranvía que vi ayer: un trasto amarillo, de 2 vagones, con un producto muy familiar... MUY familiar... Una gallina azul y blanca y unas letras en cirílico que querían decir "Gallina Blanca". Pero no, es que aparte de ponerlo en búlgaro, estaba escrito en castellano "GALLINA BLANCA". En ese momento me entraron ganas de tomarme un caldito, ganas que se me quitaron a los 30 microsegundos cuando otra nueva gota de sudor me cayó por la frente. Entonces miré hacia arriba para echar la gota hacia atrás y, encima de un edificio, un cartel que rezaba "Roca" (y no, no me dieron ganas de ir al baño). Efectivamente, el emporio de los inodoros, lavabos y demás mobiliario de baño también tenía su delegación búlgara. En ese momento, me giré para cruzar la calle y, otro cartel gigante en una pared, rezaba "ChupaChups". Ya en ese momento empecé a pensar que la globalización era un hecho y que España no podía ser menos xD.

Volviendo a la ciudad, los edificios son bastante viejos, las aceras están horriblemente pavimentadas y la peña conduce como si fuera esto el Carmageddon. Los semáforos duran 3 segundos para los peatones, es increíble. Sin previo aviso, se pone rojo y ahí en medio de la carretera ya puedes rezar en cristiano, ortodoxo o hebreo, pero que no te salva ni tu madre.
Lo más chulo, como era de esperar, es la catedral. Pero, claro está, no esperéis una catedral gigantesca... con sus frescos de Miguel Ángel o el relicario de millones de piezas preciosas... No, no, esto es mucho más sobrio y sombrío (ambas dos). Es bonita por fuera y, sobre todo, choca el estilo diferente al que estamos acostumbrados en la Europa del oeste. Pero (y supongo que es mi problema) habiendo estado en Roma, todas estas iglesias me parecen "menudencias". Ahora bien, es la iglesia ortodoxa más grande de los balcanes, algún mérito debía tener.

El resto de los monumentos... pues bueno. En el Palacio Nacional de Cultura (NDK) tienen un videowall donde han estado proyectando los partidos del mundial. El otro día estaba el España-Rusia y había un montón de gente fuera viendo el partido. Pero 4 gatillos, que nadie piense que esto es la plaza de Colón con medio millón de personas cantando "A por ellos" y los guiris de alrededor cagados de miedo porque se pensarán que los vamos a expulsar el país (y en eso tenemos experiencia, que se lo digan a los judios, árabes y otras etnias).

Lo mejor en Sofía es la comida. Hay muchas cosas para comer, pero sobre todo, baratas. La comida, para que os hagáis una idea, cuesta la mitad. El otro día pedí un menú del Kentucky y me costó 7 levs, que son 3.5 euros. Anoche cené una mega-ensalada, de la que dejé la mitad, y una megalasaña, de la que dejé 3/4 que, junto con la cocacola de medio litro, me costó todo 15 levs, es decir, 7.5 euros. Iluso de mí, viendo estos precios, pensé yo que todo iba a estar en esta proporción... así que me metí en el "MediaMarkt" búlgaro y probé suerte. Pero, unfortunately, no sólo no estaba a la mitad, sino que había cosas que eran más caras... Lo cual me hace sospechar que la gente aquí tiene que sufrir para comprarse un ordenador, teniendo en cuenta que un buen sueldo ronda los 400-500 euros... Me dije, tecnología no, pero seguro que la ropa es más barata. Encontré un Springfield, una de mis tiendas habituales, y nuevamente fiasco: la ropa al mismo precio. Así que, mi gozo en un pozo. Lo que he pensado es comprarme un kilo de patatas y otro de tomates, que al precio que están en España más me vale pagar los gastos de facturación que no comprarlos en el súper del barrio.

Sobre los búlgaros/as hablaré en otro momento. Ahora voy a ver si saludo al primo búlgaro de Roca y, acto seguido, me voy to the city center a ver qué me encuentro. Si alguien quiere algo, que me deje un post. Y no, no traigo condones, que me han dicho que son muy baratos aquí, pero lo mismo tienen la fecha de caducidad en cirílico y luego tenemos algún disgusto.

Alea jacta est!

P.D. Como alguno está suscrito a las RSS, habrá encontrado alguna errata tipo "calló"... ya está subsanada, es lo que tiene escribir pensando en cirílico e inglés at the same time.

sábado, 7 de junio de 2008

Cachimba's party

Bueno, bueno, bueno... ¡Quién me iba a decir...! (reza una canción de Bisbal que A.F.A. me pegó hace tiempo).
Mis amigos Susana y Alejo me han traído de Jordania una cachimba, aka (also known as) sisha, y estoy francamente encantado. Y os preguntaréis: ¡Si el koalita no fuma! Bueno, no fuma cosas que los humanos fumáis, pero el eucalipto lo tengo que ingerir de alguna forma y a veces lo mejor es montar un incendio controlado en casa y aspirar sus vapores...
El caso es que la cachimba que me han traído es preciosa. Muy cuca, no es el modelo gigantesco que te encuentras en las teterías, pero es suficientemente grande para una sesión larga y adecuadamente pequeña para guardarla en la vitrina y exponerla al público.
Junto con la cachimba me han regalado también tabaco de fresa y las pastillas de carbón, así que en cualquier momento se puede dar comienzo a la ¡¡¡Cachimba's party!!!
Como hoy me encuentro bajo mínimos físicos no estoy con muchas ganas de montar la cachimba, sacar la cámara y hacer la foto de honor para colgarla aquí. Creo que ese momento requiere de mi mejor estado físico y anímico para sacar el máximo esplendor del aparatito. Pero prometo actualizar el mensaje en unos días y enseñaros la chulisisha verde que se halla en mi poder :D.

Como colofón de este día cachímbico, me he puesto como el kiko comiendo en casa de Susi y Alejo... macarrones de los que ella sabe que a mí me encanta. Me traen recuerdos de cuando hacíamos las prácticas del instituto y su madre nos hacía el bandejorro de macarrones gratinados al horno... Ha sido como volver a tiempos pasados, trece años ni más ni menos... ¡Qué vértigo me da mirar hacia atrás! El pollo a las hierbas asado en el horno, de reciente adquisición culinaria, tampoco se queda atrás. Y las cravetas de Boñar y el licor de mandarina de postre han puesto la guinda a una sobremesa estupenda, con siesta posterior incluida. Así que hoy no puedo pedir nada más :))

Y lo mejor... ¡¡me he traído el tupper con los macarrones que han sobrado!!