domingo, 12 de julio de 2009

Nace un nuevo blog: Wikoalipedia

Entre lágrimas (de alergia), me congratulo al anunciaros que la Wikoalipedia es una realidá:


Y que la RAE te acompañe...

Diagonal Mar: Las bermudas catalanas

Queridos todos:
Los hechos que voy a narrar ahora son para normales, anormales y para tirarse de los pelos.
Mi último día en Barcelona no podía ser de otra manera: junto a mis queridos odiados Old Freaky (R) y The Queen of Asia (R). Y siempre con algún hecho narrable o inenarrable, según se cuente... (o no se cuente). Vamos, que con estos lo raro es que no me pase algo.

Madrugué, madrugué y madrugué. Pese a haber llegado a casa a las 4.00 a.m., aquí el moi está muy concienciado con los horarios y decidió (sin planearlo) que las 8 a.m. era una buena hora para trabajar. Puesto que Old Freaky (R) necesita de mucho descanso (las canas no perdonan), su ausencia de espíritu no hizo acto de presencia hasta las 12 h pasadas. The Queen (R) nos llamó a las 12.30 y quedamos para vernos casi a las 14h. ¿Cuál era el plan? Pues uno que nunca hacemos: mirar cds y dvds en un centro comercial. Esta vez le tocó el turno a Diagonal Mar. El único requisito es que mi avión salía un poco antes de las 21 h, por lo que debíamos estar en casa a eso de las 18 h.

Veni, vidi, vinci. Ése era el plan. Aparcamos, compramos y... ¿dónde está el coche? :/
Pese a que Old Freaky (R) había mirado la plaza y yo también la memoricé, no nos dimos cuenta de mirar el piso. Empezamos a especular que no podíamos haber bajado más de una planta, pero en el piso en el que estábamos no existía la plaza que habíamos memorizado. Miramos el mapa, pero nada. En ninguna de las 5 plantas existía dicha plaza... esto olía mal (concretamente a garaje).

The Queen (R) optó por la técnica "done-undone". Esta técnica consiste en salir del parking por donde entramos y creerte un coche (información obtenida de Wikoalipedia). Vuelves a entrar y como el subconsciente es prodigioso, automáticamente te lleva a donde aparcaste. Es una técnica que científicos de todo el mundo todavía siguen estudiando.
Por su parte, Old Freaky (R) optó por la técnica "memoria fotográfica", que consiste en olvidar tu yo intelectual y sacar tu yo primitivo. En su caso, bueno... decir que esta técnica la aplica por omisión xD.
Por último, yo apliqué la técnica "a las 18:30 h me voy", que consiste en dejar tirados a tus amigos mientras tú coges el avión de vuelting a casa.

Finalmente ganó la técnica de Old Freaky (R) y, 45 minutos después estábamos saliendo del centro comercial rumbo a casa... Con media hora más de margen porque había mirado mal el billete y salía media hora más tarde :).
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Última hora: tengo cáncer de pulmón. Mi estancia en el garaje me ha dejado los pulmones más negros que mi futuro amorístico en una discoteca.

sábado, 11 de julio de 2009

Aena cambia una puerta de embarque 6 veces en 10 minutos

Ahí es na...
4 días después del suceso aún no tengo palabras para describirlo.
Sí, queridos koalas ellos, ellas, todos. El pasado miércoles tomé mi vuelo hacia tierras catalanas, Barcelona para variar un poco. La aerolínea elegida para semejante misión era Vueling, compañía que antaño me vio recorrer Europa y últimamente relegada al más puro ostracismo porque me he vuelto un pijo volando.
Llegué al aeropuerto con la hora pegada al culo y acudí raudo y veloz al mostrador de facturación justo 2 minutos antes de que cerraran. Aunque yo no iba a facturar maleta (ya que en Vueling te cobran hasta por mencionar su nombre... sin ir más lejos este mensaje me está costando ya unos euros), tuve que pasar por ahí porque no había impreso la tarjeta de embarque. Estoy reñido últimamente con la facturación on-line pese a que siempre me viene bien (eso de poder aparecer en el aeropuerto justo a la hora del embarque me ha salvado la vida muuuuuchas veces).

Como había llegado tan justo de tiempo, di por hecho que no me iba a dar tiempo a comprarme alguna delicatessen del aeropuerto: un mcpollo, un sandwich del Starbucks con café de litro o cosas así. Fui directo a la puerta de embarque, la cual estaba anunciada por los monitores como la J42. Casualidades de la vida, pero muy casualidad, la J42 es la puerta que está junto al control de seguridad, así que apenas tuve que caminar. Sim embargo, algo raro pasaba; no había nadie... 2 minutos después, la megafonía del aeropuerto informaba que la puerta de embarque de mi vuelo era la H4, que se halla justo en un extremo de la T4 y a 10 minutos de distancia de la J42. Agobiado porque pensé que perdía el avión, fui disparado para allá y, por el camino, la megafonía volvió a anunciar un nuevo cambio de puerta de mi vuelo: ahora era la J42. Se oyeron pitidos y lo "siguiente" a insultos. Pues nada, media vuelta y otra vez a la puerta J42. A mí me entró la risa, porque justo venía de ahí y otra vez había que volver. El sudor me bañaba la piel como si acabara de salir de la ducha o de una piscina. Cuando casi estaba llegando a la J42, el aeropuerto volvió a anunciar que la puerta de embarque de mi vuelo era la H4. Yo ya dejé de actuar como un banco y no daba crédito alguno a lo que estaba pasando. Los gritos y pitidos iban en aumento y yo, que soy el koalita más dicharachero de todo Madrid, saqué mi cámara de fotos por si ahí se montaba la de San Quintín y luego podía publicar las fotos.
Otra vez de peregrinación hacia la puerta H4. Me crucé con un chico y una chica de Vueling que estaban igual de indignados que yo. Les pregunté si ellos eran los que iban a efectuar el embarque de mi vuelo y cuando me dijeron que sí, les comenté que yo ya les perseguía, puesto que donde fueran ellos ahí tenía que estar yo :). Los chavales, muy majos, me estuvieron contando que esto era increíble y que no era la primera vez que se lo hacían, pero sí que era la primera vez que había tanto cambio de puerta. El chico estaba cabreadísimo y decía que él ya no se movía hasta que no confirmaran la puerta; además se temían una reacción violenta de los clientings que, pertrechados con bombings y recortadings, les iban a dar la tarde de su vida.

Inmediatamente después al último cambio, con apenas un minuto de diferencia, Aena volvió a anunciar un nuevo cambio de puerta y, en esta ocasión, la afortunada fue la J41. Yo ya no me reía, me descojonaba por no hacer un "Kameame ahhhh" galáctico y de consecuencias irreparables. El chico de Vueling tenía los ojos inyectados en sangre, la chica no sabía para dónde mirar... Creo que Cindy Crawford debería venir a Madrid para promocionar una cadena de gimnasios o algo así. Si no lo hace ella, ya me encargo yo... "Gimnasios Tecuatro" y el lema sería algo así como "Adelgazarás volando". Dos minutos después se anunció otro cambio de puerta, era la ya definitiva H4 (que sí, tonto, que te digo la verdad, que ya no hay más cambios...). Cuando llegamos allí, Vuelingboy dijo "joer, si están los pasajeros antes que nosotros para hacer el embarque". La cola ya no era cola, sino pollón (y follón). Allí me despedí de mis nuevos compañeros de gimnasio, deseándoles suerte ante el aluvión de quejas que se les venía encima.

Ya en la cola, o pollón, o como queráis llamarlo, al cabo de un rato apareció Vuelingboy diciéndome que, como en el vuelo iban a viajar 180 personas de las 180 plazas posibles, todas las maletas (aunque no estuvieran facturadas y fueran de cabina) debían bajarse a la bodega. Ahí ya me hicieron la púa completa; yo que pensaba salir escopetado del avión y lanzarme al coche de Andreu que, gentilmente, se había ofrecido a ir a buscarme, ahora resulta que me tocaba esperar como un pringao en la cinta de equipajes... La mala hostia se apoderó de mí en ese momento y desde entonces hasta ahora (ah, ah) he estado maldiciendo una y otra vez al mundo de la aviación. Lo tengo claro, mi próximo destino en tren... y si es posible, Cercanías.

domingo, 5 de julio de 2009

Chaval, no te pases ni un pelo

Déjame el pelaje que estoy mudando :). Por cierto, ¿me está saliendo sangre de la boca? Ah no, que es tuya.
Para aquellos que pensaban que violencia era ir atropellando vaquitas en el mítico Carmageddon o incluso los que piensan que South Park no es una serie para niños, eso es que no han visto Mad World para Wii.
Este juego había creado mucha expectación tiempo antes de su lanzamiento. En las semanas previas, Anónimo Cobarde me había estado machacando con que era una de las pocas cosas por las que la Wii merecía la pena frente a su flamante (y flagrante) Playstation3; como si el hecho de no tener que comprarme juegos (y que él se los tenga que comprar todos originales) no fuese suficiente motivo :). Bueno, al lío, que me despisto con el vuelo de un mosquito. ¿Que qué hago yo despierto? Pero bueno, ¿no estoy diciendo que no me descentréis (más)? ;)
Por fin, tras no sé cuántos meses y muchas insistencias por parte de Anónimo Cobarde, he decidido jugar a este título que viene de la mano de Sega. No sé si por insuficiente potencia gráfica y/o por resaltar la sangre, el juego está en blanco y negro (b/n para los amantes de las abreviaturas). Lo primero que me llama la atención es que las voces están en inglés, eso sí, subtituladas, pero se entienden bastante bien. Todo fluye con "normalidad" y, cuando menos te lo esperas, ¡zas!, se pone a narrar la historia en español... Que digo yo, o lo traducen todo, o que no traduzcan nada...
Ays, al lío. ¡¡Cómo mola!! Coger un neumático, lanzárselo a tu enemigo para inmovilizarlo, a continuación coger una señal de tráfico, clavársela aprovechando que no puede moverse, levantarlo del suelo, darle un cabezazo por si se pone tonto y, por último, lanzarlo contra una pared de pinchos... ¡¡ES UN MEGACOMBO!! Y libera adrenalina que no veas... por no decir que cuando sacas la motosierra y los cortas en dos (tanto en horizontal como en vertical), uno se queda la mar de ancho (y sereno).
Ahora me asaltan preguntas que, con toda seguridad, vosotros os estáis haciendo: ¿Se puede poner la cara de tu archienemigo/jefe/vecino de arriba? Uno lo descuartizaba con mucho más sentimiento, ¿verdad? Y la siguiente duda: ¿Nadie le ha dicho a Sega/Nintendo que las manchas de sangre salen muy mal de la ropa?
Estos de Nintendo o se pasan o no llegan. O nos tragamos peñazos soporíferos del tipo Horsez, Catz, Koalitez, Pez Espadez y otras basuraz o nos sorprenden con una auténtica máquina de matar, sangre roja, roja incluida.