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miércoles, 8 de agosto de 2012

Haber elegido muerte y una de McDonalds

¡¡¡Uuuuuuuuffffff!!! Qué aburrimiento. Si hubieras elegido muerte...
Y así estoy, muerto de sueño, muerto de aburrimiento, muerto mortal... 
Atrás quedaron los momentos de tensión, reuniones en la sala de guerra, gabinete de crisis, grupos de investigación. Koalos y Koalas, ha llegado la era del SOPOR.

La noche de hoy no ha dado para mucho, más que para darme cuenta de alguna cosa que ya sabía: cuando hagas pruebas, prueba primero lo que das por supuesto. Así no quedarás mal sacando conclusiones erróneas.

Pero al margen de lo laboral, sin novedad en el frente. Con mis cascos puestos, viendo la noche pasar. Ya he ido al McDonalds a gastar mi "voucher" de 5 libras por la reclamación que puse hace un par de semanas. ¿Que de qué me quejaba esta vez? De una estafa sufrida por un dependiente de dicho establecimiento. La verdad es que no queda muy bien decir que te ha timado un camarero del McDonalds, pero hay veces que ni la mayor de las inteligencias puede discernir si lo que te dice un descerebrado es cierto o no.

Voy a narraros lo que pasó aquella noche.

Era de madrugada. Una de las primeras noches (si no la primera) de turno. Sergio y yo decidimos ir a por un café al McDonalds 24 horas, que es el único establecimiento que está abierto a las, digamos, 3 de la mañana. Yo llevaba una libra y pico en el bolsillo, y Sergio llevaba unos peniques; entre los dos llegábamos muy justos a 2 libras. Pero como yo llevaba tarjeta y en Reino Unido se puede pagar con plástico hasta a los que te limpian el parabrisas, no me preocupé de sacar dinero del cajero.
Una vez en el restaurante, me dispuse a pedir mientras sacaba la tarjeta de la cartera. El camarero me la vio (la tarjeta) y me dijo inmediatamente: el pago con tarjeta no funciona, tendrás que sacar dinero del cajero que está fuera. Sergio hizo un calculó (he de decir que, erróneo, pero de eso nos dimos cuenta después xD) y estábamos convencidos de que no teníamos suficiente con las 2 escasas libras comentadas anteriormente. Así que cogí mis piernas y, con ellas, el resto del cuerpo se puso rumbo al cajero.

No me preocupó mucho porque en Reino Unido no te cobran comisión por sacar dinero de otros bancos. El atraco viene cuando el cajero es "privado" y se lleva una comisión. Éste era el caso, un cajero privado justo a la entrada del McDonalds. Saqué 10 libras y me cobraron de comisión 1.75. Un atracazo a mano armada. De hecho, más que poner el pin, me bastó con levantar las manos para que saliera el billetito expelido del cajón acorazado.

Con el billete en la mano y cara de circunstancia, nos metimos nuevamente en el restaurante. Cual es nuestra sorpresa cuando vemos a un chaval pagando con tarjeta. En ese momento se me encendieron los ojos de furia y rabia (y los que me conocéis sabéis bien de lo que hablo) y, gravemente encolerizado, le dije en alto al camarero: ¿Pero no decías que no funcionaba? A lo que el impresentable respondió, sin esfuerzo alguno: "Ahora sí".

Aquello pudo conmigo. Sentí como el odio se apoderaba de mis sentidos y un sentimiento de asesino en serie me corría por las venas. Le dije que me parecía una vergüenza que no me hubiera avisado que lo que le pasaba al sistema es que había que reiniciarlo (o algo así), y el chungueras me ignoraba. Le solté, más ancho que largo, que el que me cobraran era culpa suya, y el tío va y se ofende... ¡¡¡!!!

Un clásico en mí: pedí el libro de reclamaciones, y el camarero me decía: vale, ahora te lo doy. El caso es que el libro no llegaba y yo ya me estaba cansando, aparte de que tenía que volver a la oficina. Le dije que iba a memorizar su nombre (cosa que hice) y que le pondría la reclamación por Internet o que volvería al día siguiente.

A todo esto, mientras yo me ponía la sacarina en el café, el señorito se puso a hablar con el cliente que estaba pagando con tarjeta cuando volví de sacar dinero, y los dos se descojonaban sonoramente y chocaban la palma de la mano. ¡¡¡Se estaban riendo de mí!!! Antes de salir del establecimiento, le dije: "no te vas a reír tanto cuando te ponga la reclamación".

Salí del McDonalds... y ahí quedó todo. Al día siguiente puse la reclamación por Internet, en la web de McDonalds UK, y hace un par de días recibí un correo pidiéndome disculpas y condenando la actitud del camarero. En el correo me decían que me iban a mandar un voucher para gastar en el restaurante, ya que yo era un "cliente muy leal". ¿¿¿??? Y así pasó, que me he gastado el chequecito de 5 libras en dos cafés y dos "muffins", para mí y mi compi.

La pena es no haberme encontrado con el campeón del camarero... le hubiera dado las gracias mientras hacía entrega del voucher.