miércoles, 21 de noviembre de 2012

El significado de Ulaanbaatar o la desgracia mongola


Queridos Koalitas y demás criaturas gélidas:
Sin la ayuda de traductor, sin tener que preguntar a un nativo, sin consultar la Wikipedia… Con la ayuda de nadie, pero al mismo tiempo con la ayuda de todos, he conseguido saber el significado del nombre de esta ciudad. Me llena de orgullo y satisfacción informaros de que Ulaanbaatar quiere decir “a mi puta bola”. Porque es así como los habitantes de esta ciudad se mueven, se comportan y viven: A SU PUTA BOLA. Y como si de un diálogo se tratara…
Entrevistador Anónimo: ¿En qué te basas para sacar esta conclusión de tu estudio?
Koalita: Querido Entrevistador Anónimo, pese a que es un estudio reciente y no lo han podido confirmar científicos del mundo mundial, son sólo necesarios un par de pares de días para darte cuenta de que esto es así. Sólo tienes que ver cómo conducen y cómo caminan.
Entrevistador Anónimo: ¿A qué te refieres con “cómo conducen”?
Koalita: No respetan las señales. Me quejaba del caos de Hanoi y del tráfico frenético de la ciudad. Tantas motos la convierten en un sitio altamente peligroso y desordenado. Pero lo de Ulán Bator es de otra índole. No hay motos, ya que con el asfalto helado es lo más peligroso. En su lugar, tienen todoterrenos con las ruedas más grandes que los huevos del caballo de Espartero (tenía que decirlo). Y da igual que el semáforo esté en rojo para ellos y verde para ti… ellos pasarán. Y da igual que tú estés cruzando el paso de cebra en condiciones, ya que ellos te pasarán por encima.
Entrevistador Anónimo: Pero Koalita, ¿seguro que no estás exagerando? Es bien sabida tu manera de relatar los hechos con la hipérbole por bandera.
Koalita: No, no, palabra de marsupial. En varias ocasiones he visto cómo casi se llevaban a la gente por delante, y esto no es broma. Lo peor de todo es que, si cruzando el paso de cebra, resbalas y te caes… entonces ya no lo cuentas (bueno, yo te lo cuento, a no ser que sea yo el que esté debajo de la rueda, pues entonces será otro el que te lo cuente...).
Entrevistador Anónimo: Pero entonces las estadísticas de atropellos serán muy altas en la ciudad.
Koalita: Desconozco ese dato. Lo que sé es que aquí podría arruinarme jugando a la lotería. Toda la suerte que tengo de seguir con vida tiene que salir de algún lado.
Entrevistador Anónimo: Volviendo a las observaciones de tu estudio, comentabas que también concluyes que van a su puta bola por la forma en que caminan. ¿Podrías explicarnos eso con algún ejemplo, para que lo entiendan tus lectores?
Koalita: Por supuesto. Yo estoy acostumbrado a ceder el paso cuando me cruzo con alguien, entrando o saliendo por una puerta, subiendo al autobús… Aquí simplemente te empujan. Lo mismo que con los coches, pero sin ellos. El primero que llega, el primero que pasa. Pero el último que llega, el primero que pasa. Y cuando chocas, ellos empujan más fuerte y no piden disculpas.
Entrevistador Anónimo: Quizá estás muy acostumbrado al “sorry” británico.
Koalita: Puede ser, no te diría ni que sí ni que no, sino todo lo contrario. Pero no necesito que me pidan disculpas por todo, ni tener que pedirlas yo tampoco. Simplemente cuando sea necesario. Sin ir más lejos, ayer estaba en la cola del supermercado a punto de pagar. Llevaba un cestón de navidad curioso, y es que ya sabes que el Koalita no se alimenta de aire. Detrás de mí había un chaval con dos latas de cerveza. Y puesto que yo iba a tardar un rato, le ofrecí pasar primero. ¿Qué me dijo? Nada. Ni me miró. Se puso delante de mí y pagó. Eso por no hablar de los otros que se me colaron el día anterior…
Entrevistador Anónimo: Pues parece que esta vez no estás exagerando…
Koalita: Bueno, ¡qué valor! Yo nunca exagero… De hecho, creo que esto tiene una explicación lógica. Mongolia es un país donde el nomadismo aún existe, es una forma de vida. Si sales de la ciudad, te encontrarás con tiendas de campaña en la estepa. Piensa ahora que Ulán Bator es una ciudad bastante moderna. Puedes encontrar desde un ejecutivo hasta un nativo en traje regional. Esta gente no está acostumbrada a vivir en sociedad, vivían separados los unos de los otros. Así que la ciudad no es más que una agrupación física, pero no lógica ni ordenada.
Entrevistador Anónimo: Koalita, vaya respuesta más currada. No haremos más comentarios al respecto. Por lo demás, ¿cómo estás viviendo la experiencia?
Koalita: Entrevistador Anónimo, ya que no te conozco de nada, voy a serte sincero: ESTO ES UN CAOS.
Entrevistador Anónimo: Ya estás exagerando otra vez…
Koalita: Aparte de que me di en la frente con el techo de la buhardilla y me hice una brecha al más puro estilo “Harry Potter”, casi me hostio en la calle… y ahora voy y me quedo sin Internet en el apartamento… ¡Qué desastre!
Y hasta aquí os puedo contar. El resto de la conversación no tiene mucho interés. Os informaré de mis logros con la conexión… a todo esto, será mañana cuando publique esta entrada, ya que ahora mismo no tengo conexión en el apartamento J

martes, 13 de noviembre de 2012

Las crónicas de Koalarnia

Queridos koaliventureros/as:
La entrada de hoy la escribo desde una localización única: la piscina del hotel Daewoo en Hanoi. Tomándome una cocacola de eucalipto y disfrutando de un día nublado, pero caluroso. Y así me hallo, en la mesita de la terraza, dándole a la tecla.

Ahora que por fin puedo descansar tras la paliza de los últimos días, me vienen a la cabeza los momentos memorables acontecidos hasta fecha de hoy. Lejos me queda el largo trayecto entre Londres y Seúl: el estilazo de las azafatas de Korean Air, el maromo de Newcastle viajando con su padre de 79 años que iba a ver a los amigos de la guerra de cuando tenía 19... El viaje de Seúl a Hanoi con Vietnam Airlines y el otro estilazo de las azafatas, ataviadas con traje regional aéreo (aka regionair xD)... Ya me he dado de alta en el programa de Sky Team también, voy a tener todas las tarjeta de fidelidad aéreas habidas y por haber. Con la de Iberia Plus me va muy bien, ya me he conseguido unos cuantos viajes "gratis". Pero vuelvo al estilazo de las coreanas, ESTILAAAAAAAAZOOOOOW.

No hay mucho que contar sobre mi estancia en Hanoi, ya que apenas he salido del hotel; por no decir que no he salido nada. Mi primera aventura ha sido esta mañana en la embajada de Mongolia, donde puedo dar fe que de mongolos no tienen nada. Qué listos que son. Me han levantado 60 dólares por hacerme el pasaporte en el día. Y más les vale tenérmelo listo para las 16h porque si no... si no... más me vale callarme también, que me veo en Hanoi encerrado en una prision vietnamita ://. 

La cuestión es que la gente de esta ciudad es muy amable, pero rara. Sin ir más lejos, he preguntado cómo llegar a la calle de la embajada de Mongolia. La recepcionista del hotel me dice: "está a unos 10 minutos andando, pero sería mejor que cogieras un taxi". Y yo miraba el mapa, la miraba a ella y le decía: "¿Me lo dices porque es una zona muy peligrosa?". Y ella, toda amabilidad, me responde: "No, pero es que te puedes perder...". Después de cinco minutos, cinco, estaba de camino a la embajada. Le pregunté al botones de la puerta y me dijo lo mismo,que cogiera un taxi para no perderme. Y yo, digno que soy, dije que iba andando. Y vaya, me perdí xD. Digamos que la dirección no estaba muy bien indicada, pero nada que un vietnamita señalando con el dedo no pueda resolver. Para ser sinceros, me ha costado 15 minutos llegar a mi destino (parezco el Tomtom).

Hay que resaltar que ha sido una aventura automovilística. El primer día ya me di cuenta en el taxi, camino del hotel, de que el tráfico en esta ciudad está en niveles que rozan el caos absoluto. Además, el hecho de que el 70% de la gente (a ojo de buen cubero) vaya en moto, hace que el tráfico sea más loco y complicado. Por no decir que, por las noches, apagan los semáforos... ¿¿?? Será que contaminan lumínicamente, o para ahorrar energía ya que la gente se los salta de todas todas. Estamos a martes y me quedan dos días más por aquí, espero no morir atropellado de camino a la embajada de Mongolia esta tarde.

Para mañana uno de mis compañeros me ha comentado que han organizado unas "compras" por el centro. Así que me han invitado a unirme y así podré tener un poco de "guía" local con una de las personas de nuestra oficina de Vietnam. Estoy deseándolo, sobre todo porque la tienda del hotel es cara y tiene pocas cosas. Aunque definamos el concepto de caro. Unos preciosos llaveros al precio de 0.5 libras no es caro. Claro que si lo comparas con lo que valen las cosas aquí en general, caro no... carísimo. Así estaban las dependientas, que en cuanto me gasté los 10 dólares en los 38904820489 llaveros y 38942 marcapáginas, no cabían en sí del gozo.

Lo de las comidas también es digno de mención. El buffet del hotel es bastante occidental, teniendo en cuenta que este hotel es bastante grande y se utiliza para conferencias y otras reuniones de negocios. Me llama la atención una fruta que sabe como el melón, pero es blanca como una pera y con pepitas como los kiwis... tendré que preguntar el nombre, ya por curiosidad. El buffet de desayuno del hotel es bastante generoso y el de comida/cena también se lo curran. Si pides pasta, te la cuecen en el momento y te la calientan con la salsa que pidas. Por no no hablar de las sopas que preparan en directo, echando el huevo, el pollo y el caldo y cociendo unos tallarines para la ocasión. Pena que me haya perdido el desayuno dos veces (por estar trabajando) y la cena de ayer (por trabajar también). Pero creo que lo voy a disfrutar lo poco que me queda. Mongolia no pinta igual de bonito en el tema de provisión culinaria, i.e., que me lo voy a tener que preparar yo todo si quiero "ahorrar gastos".

Y hasta aqui la crónica de mi cuarto día en Hanoi. Se puede resumir como: habitación, recepción, habitación, sala de reuniones, habitación, comedor, oficina, habitación...

P.S. Lo de tener también teléfono en el cuarto de baño suena que te cagas xD