lunes, 25 de octubre de 2010

De mudanza...

Como ya sabéis todos (y si no, os estaréis enterando ahora), me he mudado. Y no de pelaje, que aunque sea un koalita, conservo el pelo... (de momento). Tampoco me he mudado de mudo, ya que sigo rajando por los codos y con la misma verborrea maligna de antaño. Me he mudado de la que ha sido mi casa los últimos cinco años... ¡adiós Barrio de Salamanca!
¿Que dónde estoy ahora? Pues dónde iba a ser... donde mis padres. He vuelto al hogar un poco antes de Navidad, no soy como el Almendro. Pero es una vuelta con caducidad, tan sólo dos meses para coger impulso y tirar hacia tierras barcelonautas. Hacer una mudanza en Madrid ha sido muy complicado, pero más lo sería si hubiera tenido que hacerla de Madrid a Barcelona...

El proceso de mudanza ha sido algo que casi no me atrevo a narrar... sólo recordarlo me pone el pelaje de punta. Pero, sinceramente, aquella casa se había convertido en una cárcel más que en un hogar. Los dos últimos años han estado llenos de desgracias y asocio dichas desgracias a esa casa. El sitio no tiene la culpa, claro está, pero es como si sintiera que está maldita y que no me aporta nada bueno...
Aparte, yo quería un cambio desde hace tiempo, pero dichas desgracias hicieron que tuviera que retrasarse nada más y nada menos que dos años, dos. Así que una vez que estoy recuperado y me encuentro con fuerzas para retomar las riendas de mi vida, ha llegado el momento de mirar hacia el futuro y hacia otro lado: y ese lado se llama Barcelona.

Por suerte, un cambio tan grande en lo personal no va acompañado de un cambio profesional (tanto cambio sí que sería demasié). Continúo en la misma empresa, con el mismo equipo... Quizá no soy tan valiente y es que cambiarme de ciudad no ha supuesto ningún esfuerzo (aparte del comentado en la mudanza) logístico, si bien en lo sentimental he de decir que todavía no lo he pensado con calma, pero creo que no va a resultar tan sencillo como creía.

¿Quién me espera en aquellas tierras? Pues dos personas a las que quiero mucho, muy mucho, dos de mis mejores amigos. ¿Pero qué me dejo en Madrid? Bufff, muchísimo, demasiado... Familia, amigos, trabajo (la UNED, pese a ser una universidad a distancia, no puede viajar conmigo).
De momento tengo dos meses para disfrutar al máximo de todas estas personas: he de mencionar con especial atención a mis padres, mis hermanos, Ainoa, Antonio, Susana, José Luís, Pilar, Alberto, Vanessa, Rafa, Israel y Chus, José Miguel, Ana y Rai, Sergio, Rául... y muchos otros que no pongo para no hacer interminable esta entrada.

Sobre la mudanza poco quiero contar... ha sido algo traumático, no sólo por todo lo que tengo que dejar, todo lo que he tenido que tirar y todo lo que he tenido que empaquetar... ha sido un proceso de agotamiento  físico, pero sobre y por encima de todo, mental. Tener que decidir qué iba a una caja para estar almacenado  por lo menos un par de años... lo que se iba a venir conmigo a casa de mis padres, lo que se iría directamente a Barcelona (sin pasar por la casilla de salida y sin cobrar las 40.000 pesetas...), lo que iría al cubo de basura, lo que iba a regalar, lo que se podía vender... lo que se ha roto por el camino o lo que se ha perdido... creo que aún no he asimilado todo lo que ha pasado y según pasan los días, soy consciente de sus efectos. Pero tengo que estar agradecido, muy agradecido, porque el día grande de la mudanza estuve rodeado de gente que me ayudó con sus brazos y con sus sonrisas: no se me olvidará el apoyo recibido por los arriba mencionados Israel y Chus, Antonio, José Miguel, Ainoa, mis padres, Quique y Sara, Ana y Rai, José Luís y otros tantos que se ofrecieron para echarme una mano tan complicado día como aquel. Sé que las palabras no son suficientes (y de ahí que os debo una cena), pero tengo que agradeceros vuestro inestimable apoyo, sin el cual a día de hoy seguiría en esa casa maldita con igualmente maldito dueño :)

Uf, qué tarde es... que mañana hay que madrugar y yo tengo que terminar un documento... que lo de escribir esto era para 10 minutos y ya llevo 20 xDD. 

martes, 17 de agosto de 2010

Quitando el polvo (que no echándolo).

Ya no sé ni cómo se escribe en un blog... seis meses, seis, han pasado desde mi última entrada y la verdad es que ya era hora de volver a la cíber-vida. Siempre tengo el propósito de publicar, como mínimo, 3 veces por semana, pero al final ya se sabe... entre lo dejado que es uno y el uno que es dejado, la casa sin barrer (literalmente).

Para resumir estos seis meses del tirón y no recrearme en mis desgracias (casuales y buscadas), queridos lectores eucalípticos,. han sido seis meses de lesiones varias, físicas y mentales; un ciclo que, con esfuerzo y una pizca de suerte, llega a su fin.`

El koalita también tiene vacaciones. Así que, hasta el día 23 de agosto, no esperéis que escriba mucho más xD (vale, que acabo de decir que tengo que escribir más, pero para cuando vuelva de vacaciones...). ¡Que nooooo! Desde mañana mismo, y en la más absoluta itinerancia, desde Guardalarraja con amor os contaré cómo son mis vacaciones en el chalé de mi hermano. Un par de días darán para mucho: piscina, bici, patines.... todo un mundo de ocio y diversión al alcance de mis fracturas, y sin generar facturas :).
No os perdáis, a partir de mañana, la sección Koalitinerancia.


Y antes de despedirme, un saludo a los que precisamente están viajando por estas tierras de nuestra querida España, esa España mía, esa España nuestra, ay, ay. Isra, Chus, un besazo enorme y espero que me contéis todos los detalles de vuestro movido viaje a la vuelta de vacaciones. Y haced fotos, que siempre queda más vistoso criticar con pruebas :)

domingo, 7 de febrero de 2010

El clavincordio

Queridos koalas:
Koalita is back! Claro que no vuelvo como Carmen Maura en la peli de Almodóvar... Yo vuelvo en peores condiciones.
Según la Real Academia de la Lengua Koalita (RALK), de la que como sabéis soy el sillón Ñ (eñe mayúscula), clavincordio no es un instrunmento munsical, sino un problema en el que la clavícula te incordia.

Efectivamente, he comenzado el año mal y lo continúo peor. Y es que una fractura de clavícula es casi más dolorosa que una factura del móvil. La vida te pasa fractura por las cosas que haces y yo he debido cantar mucho en el Singstar.

Tengo para 6-8 semanas de recuperación, por lo que nuevamente me vuelvo a pasar un invierno en la casita del árbol, también conocida como el hogar de mis padres. Segundo invierno consecutivo que no sé lo que es el invierno...
Todo tiene su sentido. A mí, de la pizza cuatro estaciones, me sobra el champiñón, así que por relación directa diremos que champiñón = invierno. He dicho.

Por último, desde este blog hospitalario (y no porque acojamos a todo el mundo) queremos felicitar a la flor más bonita de mi invernadero, que no es en este caso el cardo borriquero, sino Rosa, Rosa of Spain, más coqueta y croquetamente Rosa de Soria, caballera y cabellera de la belleza.
¡¡FELICIDADES ROUS!!