Lo prometido es deuda y, tras descansar 12 horas después de la paliza constructiva, he aquí una recopilación de consejos antes de enfrentarse al ensamblaje de piezas de Lego (esto también es aplicable a cualquier cosa que se monte, incluidos los pollos).
- Lego hace sus bolsas ruidosas. Esto se traduce en que es harto complicado montar los diseños de la compañía danesa a altas horas de la madrugada, si no quieres despertar a tus vecinos o a la persona que duerma a tu lado. Desconozco si el material sonoro con el que están hechas las bolsas es para detectar si tu niño/a se ha vuelto loco y se está comiendo las bolsas a sacopaco.
- Son pistas, no instrucciones. Es algo que tienen en común Lego e Ikea. Sus libros de instrucciones deberían rebautizarse a "Libros de pistas". De un paso a otro, aparecen las piezas puestas y tienes que detectar dónde se han añadido. No las marcan de otro color, ni con una flechita. Estas instrucciones no pasan normas de accesibilidad. Por no decir que, en el caso del Batmóvil, como todo (o casi todo) es negro, me dejé los ojos para distinguir las piezas. Una reflexión: ¿Por qué los de Lego no hacen como los de Ikea? Este Batmóvil ha sido idea del creador Jander Klander. Total, el sueco y el danés se parecen.
- Las piezas están almacenadas en orden absurdo. Supongo que es parte de la gracia. Tener que buscar las piezas en las 12 bolsas que venían en el Batmóvil me ha supuesto un 80% del tiempo de montaje. Porque, ¿para qué van a poner las piezas según el orden de montaje?
- Montar cosas de éstas produce estrés. Me pasé toda la noche pensando: ¿Y si me falta una pieza? Cosa que, en mi caso, desgraciadamente pasó, pero se trata de algo suplantable. Otro agobio que me surgió varias veces fue no encontrar una pieza y pensar que la había puesto en lugar de otra, cuando el modelo estaba montado al 95%. En esos momentos te haces tan pequeño como una pieza de Lego y te quieres hundir en la miseria.
- Idolatras y humillas a la raza humana al mismo tiempo. Mientras estás montando el bicho, a veces piensas: ¡Qué buena idea poner estas piezas así! Y, tres minutos después, piensas: Madre mía, podrían haberme hecho montar esto antes, porque ahora no hay quien meta la mano aquí sin destrozar media figura. A los cinco minutos piensas, nuevamente, que la vida tiene sentido, que todo encaja (chiste bueno, ¿eh?) y que los diseñadores de Lego son lo más. Eso hasta que se te parte el coche por la mitad y piensas: ¿De dónde coño han salido estos retrasados?
- Superficie plana. Sí, he montado el Batmóvil en la cama, pero es una superficie no recomendable. Aparte de que, mientras montas la estructura, aquello está precariamente sujeto, las sábanas de la cama son muy traidoras (en todos los sentidos y situaciones) y esconden piezas que luego aparecen por arte del Birli Birloque. Esto guarda relación con el siguiente punto.
- Las piezas tienen vida. No sólo es importante tener una buena superficie, sino que también es necesario pertrecharse de armas antiLego para evitar que tus entrañables piezas se desplacen por la superficie. Buscarás una pieza en una zona concreta, peinarás el área rastreando milimétricamente todas y cada una de las otras piezas y... cuando lo das todo por perdido y piensas que faltan piezas (¿veis el estrés del que hablaba?), volverás a mirar en la zona inicial y ahí estará la pieza que buscabas, descojonándose la muy hija de puta (perdón, me sigue afectando aún, tened en cuenta que es una experiencia reciente). En ese momento decides castigar a la pieza apretándola al modelo lo más fuerte posible, hasta que te miras el pulgar y, casi a fuego, puedes leer: LEGO.
- Sobrarán piezas. Sí, pero no las más bonitas, útiles o las que más te gusten. Sobrarán las más estúpidas, inútiles y antiestéticas de todas cuantas hubiera en la caja. C'est la vie.
- ¿Has pensado dónde lo vas a poner una vez acabado? Esta cuestión debería ir la primera de la lista. Los Legos, al venir en cajas, son fácilmente almacenables en un armario, una estantería, encima de un mueble... Pero los modelos, una vez acabados, no los puedes guardar en estos lugares (a no ser que los vuelvas a meter en una caja). Por tanto, ¿tienes hueco para lucir tu nuevo batmonstruo? ¿Queda bien con el resto de las cosas? En mi caso, como soy un freaky enfermo, queda bien en cualquier parte de la casa (al lado de los peluches, donde los señores patata, pegado a Jack Skellington...). En mi caso este punto no es TAN conflictivo.
- Crean adicción (y adición). Sí, sí, así como lo lees. Una vez que te has comprado uno (o, como en mi caso, te lo regalan), el resto vienen solitos, como si de animalicos con patas se tratara. Luego hay casos realmente enfermizos y de matrícula de honor, como el de mi amigo Anónimo cobarde (no doy su nombre por razones obvias, explícitamente puestas en su nombre), que en unos pocos meses no serán los Legos los que estén en su casa, sino que construirá una casa (o mejor dicho, Estrella de la Muerte) Lego dentro de la cual estará su casa. Yo, sin ir más lejos, tengo un tercio de la colección de Lego Indiana Jones. Por último, como también hay videojuegos, estos también acaban cayendo.
Se me olvidan algunas cosillas, pero eso lo dejaré para la versión ultraplús (si pongo plus ultra me tacharéis de facha o fan de los Reyes Católicos) de este catálogo de recomendaciones.
3 comentarios:
Te ha quedado superchulo. Pero menudo trastazo. Vamos, que te van a echar de casa esos bichos. Ten cuidado, puede que sea una versión poco conocida del sindrome de diogenes.
Ponte bueno koalita, antes de que te despinces del todo. Tu pie sigue moradito? anda, cuentanos en el arribasevents, no nos castigues mas con tu indiferencia. Un besito.
Hale, ya os he escrito un comentario. Pero entradas, las únicas que veréis son las de mi pelo :)
Lo de las bolsas es todo un misterio. Creo que lo tienen patentado, se llama "bolsa carraca"
Estas ya viciao Koalita, y te falta el siguiente nivel: la construccion de tus propios modelos.
Pasaras horas por internet buscando piezas, que te mandaran en bolsitas que haran pensar a tus vecinos que traficas con droga...
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