Por fin llegó el momento. ¿De qué? De escribir desde el TOC... primera noche de "tranquilidad", tras todos los "sustos" y demás "situaciones" que hemos experimentado en los últimos días. No puedo dar más detalle porque se me puede caer el pelaje, pero digamos que hemos estado entretenidos ;)
Y hoy es lo que, por fin, esperaba. O lo que no esperaba. Porque estar esperando a que ocurra algo es muy, muy aburrido. No obstante, sería mentir si dijera que no tengo nada que hacer. En realidad tengo mucho que hacer, pero esto no es un blog laboral y no voy a quejarme de lo mucho que me esfuerzo y trabajo... A estas alturas, ¿a quién le importa?
Miro a mi alrededor y veo a mis compañeros navegando por Internet, consultando su correo, charlando, cenando o, simplemente, haciendo lo que han venido haciendo hasta ahora: NADA. Conste que no todos... pero la mayoría :)
Delante de mí tengo pantallas donde se muestran imágenes y vídeos de competiciones de hoy y de días previos. Claro está, incidiendo en los triunfos cabritánicos. Es ahora cuando me gustaría poder presumir de los logros de los deportistas españoles, pero... ya ni en el fútbol podemos confiar :). Así que me quedo calladito en mi sitio, monitorizo mis sistemas, ayudo a los equipos y... de deporte ni hablemos.
De todos estos vídeos, hay uno que me hace especial gracia. Es el pebetero olímpico, en primer plano, o caldero (como he visto que lo llaman en algún sitio). Lo ponen en una pantalla de plasma de 50 " y lo único que hago es pensar en una chimenea. Pero una chimenea de la que realmente haría uso, porque con el tiempo tan fantástico con el que nos deleita Londres, se echan de menos un brasero, una mantita y un caldito de la "awela". El pebetero, de cerca, pierde. La idea y la puesta en escena fueron interesantes, pero una vez que lo ves estático, quemándose por momentos, ennegreciéndose... tiene interés cero.
Lo más positivo del día de hoy han sido los dos tickets que he conseguido. Uno para Atletismo, por haber sido "parte" del equipo que investigó una de las incidencias que tuvimos. Y otro para Waterpolo por haber sido el primero en pedirlo. De hecho, con esta suerte que me caracteriza, de la larga lista de tickets disponibles para los próximos días, de entre más de 40 tickets, elegí del que sólo había uno para el día 4: Atletismo. Con tan buena suerte de que era el ticket que tenía reservado como premio y del que nadie me había comunicado nada.
En cualquier caso, aparte de este despliegue generoso (juas) de medios, no soy de los afortunados que tienen ticket para la Ceremonia de clausura. ¿Por qué? Porque no me porto bien. Mejor dicho, no me he portado bien. Esa entrada es la que se da a la gente como premio a su buen trabajo, esfuerzo, dedicación... yo no he debido tener alguna de ésas, pese a haber currado mucho y haber ayudado al 90% de los equipos en cosas que no eran de mi ámbito. Resentimientos aparte, lo único que quiero es que pasen los Juegos. Y emprender una vida nueva.
Voy a echar de menos todo esto. Atrás quedan los momentos en los que me he pegado hasta con el apuntador. Los voy a echar de menos, debo tener un aire masoca y sufridor, un síndrome de Estocolmo con mis secuestradores. El de Diógenes ya lo traía de Madrid. Pero todo este conocimiento adquirido, que es mucho, en parte será inútil en mi futuro profesional. Saberme de memoria "Finished Products", "IPs", configuraciones, aplicaciones, procedimientos, control de cambios... Tantas cosas útiles y, a la vez, inútiles. Son aplicaciones con un negocio muy específico, si bien siempre se puede extraer la parte común y reutilizarla en otros momentos de mi vida.
Ahora pienso, tras un año y medio en este proyecto, que estaba siendo productivo al 200%. Poder interactuar con todos los equipos, de hecho poder dirigir a 10 de ellos como hago ahora, me hace sentir útil, diría que hasta importante. O "importante", porque siempre hay alguien que se encarga de recordarte que no eres nadie y que hoy estás aquí y mañana estarás allí.
Pero pase lo que pase, me quedaré con el recuerdo de esta experiencia. De cómo dejé entre lágrimas mi casa en octubre de 2010, cómo dejé a mis padres con más lágrimas aún un 9 de enero de 2011... y cómo lloré durante los primeros meses y durante los últimos de mi estancia en Londres.
¿Últimos? No, there is more to see. Tras mi promoción fallida en el departamento en el que estoy, debido a mis continuas broncas con diversas personas (por encima de mí, he de decir), mi carrera en la empresa ha quedado truncada. De ahí que haya decidido emprender nuevo rumbo hacia... no sé dónde, pero sí sé hacia dónde no quiero ir: España. Pero el futuro laboral formará parte de otra entrada en el blog. De momento seguimos con la noche.
Se acerca la hora de ir a tomar un café al McDonalds 24 horas, ése en el que me estafaron (se merece otra entrada del blog xDDD)..
//*Continuará*//
//*Continuará*//
1 comentario:
queremos sabeeeeeeeeeeeeeer!!!!
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