Queridos koalas... ¡ojo avizor! No descuidéis ni un segundo vuestro pelaje... porque una zorra os lo puede arrancar a mordiscos.
Con estas palabras no pretendo asustar a nadie, pero sí relatar los acontecimientos que se sucedieron en la madrugada del domingo al lunes, 9 de enero de 2012... (la cuantía de los premios a repartir es de... Telecupón, qué tiempos).
Tras haberme pasado 3 horas tosiendo y echando productos por la boca al más puro estilo <<la niña del exorcista>>, conseguí aplacar la ira viral de mi garganta y conciliar el sueño. Cuando caía lentamente en los brazos de Morfeo tras el tremendo esfuerzo respiratorio, unos chillidos me pusieron en alerta y me despertaron de súbito.
Al principio pensé que se trataba de una gata en celo... Pero claro, los gatos no hacen ESE ruido... Lo que me hizo pensar en una niña chillando... ufff, a las 3 a.m. no era muy probable, a no ser que le hubieran quitado el chupete y estuviéramos delante de un caso de posesión diabólica... (niña del exorcista bis). Posteriormente, mientras intentaba poner el oído a punto para escuchar mejor, me pareció distinguir los gritos de una chica joven... eran gritos de dolor, deseperados... próximos en el tiempo... y la intensidad iba en aumento. Me asusté, temí por la vida de la pobre chica... y como vivo en un bajo, pensé que si abría la persiana para descubrir qué pasaba, el supuesto asesino podría verme y ensañarse conmigo. Pero yo que soy todo korazón (con k de koalita), me armé de valor (y del palo de la fregona) y abrí la persiana. Cual fue mi sorpresa cuando vi a una zorra, sí, una zorra de verdad... con sus cuatro patitas, su pelito... su hociquito... a escasos metros de mi ventana y berreando a la desesperada en busca de un macho caliente. Sí, queridos míos, era una zorra en celo, pero de las que no cobran... de las que lo hacen por amor a su instinto y por instinto de supervivencia.
He de decir que pensaba que estaba pariendo... hasta que "chisqué" con la boca y la zorra se giró. Fue ahí cuando adiviné que lo que pensaba que era un zorrito naciendo, no era más que la cola de la zorra... o zorrón, dado su gran tamaño, mucho mayor que cualquier otro zorro/a de los que había visto por Londres hasta ahora. Fijaos cómo debe ser el aislamiento de mis ventanas que, habiendo estado cerradas durante todos estos momentos de tensión, volví a hacer ruidos de "pshhh" y la zorra se giraba buscándome...
El animalico estuvo con su reclamo aproximadamente 15-20 minutos. Posteriormente desapareció... momento en el que yo suspiré y pensé: ¡Por fin! Tras una semana agotadora de desvelos nocturnos debidos a la tos, me encontraba realmente cansado... Pero como las cosas buenas no duran en mi vida (algún día escribiré una entrada sobre MI suerte), la zorra de la zorra apareció 5 minutos después y se puso a berrear en el mismo sitio. Yo tenía un zorrón en primera fila... qué afortunado, ¿eh? :/ En esta ocasión me fijé más en la criatura y vi que estaba famélica... no, lo siguiente (dedicado a JL). Era el espíritu de la golosina, se nota que los londinenses no alimentan bien a sus fierecillas... para que no se coman a los niños en los jardines. No os riáis, me han contado que advierten a los padres de que no dejen a sus retoños en los parques o jardines completamente desatendidos... porque se han dado casos de zorros y zorras tratando de comérselos... Los Herodes del siglo XXI xDD.
Y hasta aquí el relato de una noche diferente... de una noche en la que me pregunté varias veces si realmente estaba viviendo en Londres o en los bosques de Sherwood...
6 comentarios:
Ay pobre. Pues creo que los londinenses deberían de alimentar a sus animalillos porque cuando fuimos una preciosa ardilla le metió un bocao impresionante a Alejo en la mano. Le hincó bien los dientes porque le salió sangre.
Ándate con ojo y no abras las ventanas, no vaya a entrar a tu casa y te confunda con un zorrón
Las zorras y yo no nos llevamos bien... xD
La zorra te estaba pidiendo alojamiento, que se cree que tu casa es una pensión.
La Zorra de Greenwich... 3 estrellas xD
Pobrecilla!!! Pero en el fondo no te gustó poder ver que, por muy grande que sea la ciudad en la que vivimos es más fuerte la naturaleza?
Joseba, si he elegido vivir en una gran ciudad es para estar apartado de ESAS zorras... las otras son precisamente fauna urbana.
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