¿Quién me mandará pensar? Y cuánta razón tengo diciendo esto.
Llevaba varios días queriendo cortarme el pelo. Y no porque estemos en verano y tenga calor. Esa palabra aquí no existe o su significado es diferente. Verano = estación del año que comprende los meses de junio a septiembre y que se denomina ver-ano porque lo ves todo como el culo. El pelo largo aquí me protege del frío, pero el viento lo vuelve incómodo. Como cortarse el pelo en UK parece un arte y te cobran como tal, como poco 15 libras, decidí que era hora de poner en marcha mi plan de ahorro cósmico y que, en vez de pagar las dichosas 15 libras por pegarle dos tajos a mis preciosos cabellos, me iba a traer más a cuenta comprarme una máquina cortadora de pelo y rentabilizarla. Lo cierto es que la idea era, cuanto menos, buena: un corte de pelo = precio de la máquina; amortizada con el primer uso. Ya hacía 10 años que había utilizado una durante un año y el resultado fue "aceptable". Mi última mala experiencia con una recortadora fue cuando me rompí el maleolo y llevaba la escayola que, por definición, son incompatibles con ir a la peluquería (no me quiero ni imaginar un pelo entrando en la escayola y haciendo cosquillas a mis, por entonces, músculos). En aquella ocasión, a mitad de la faena, la cortadora decidió ponerse en huelga energética y me quedé al más puro estilo Marilyn Manson... con toques de Lady Gaga y Alaska.
En cualquier caso, eso fue un incidente aislado y no tiene mayor importancia (aparte de las risas que se pegó mi familia cuando me vieron con la cabeza hecha un cuadro surrealista).
El caso es que aquí apuntaba todo bien. Cortadora Remington, con "recortadora de barba" de regalo, varios accesorios con niveles desde 3 a 25 mm. Todo pintaba MUY bien. Las instrucciones un poco escasas, pero... claro, quién necesita instrucciones... y menos habiendo usado una durante mucho tiempo. Pues sí, yo necesito instrucciones y ahora entiendo por qué la otra que había en la tienda llevaba un DVD. Sí, sí, "reirsus", pero la próxima vez que os compréis algo que pueda atentar contra vuestra reputación social os pensaréis seriamente lo del DVD.
Me dispuse a leer las instrucciones (por si acaso se hubiera inventado una nueva técnica de afeitado cabecil) y, una vez asimiladas a lo Matrix, procedí a cortar la parte de atrás. Todo parecía ir perfectamente, hasta que llegué a la parte de delante. Cogí el peine y la recortadora, tratando de imitar las posiciones del libro de instrucciones... Aquello era imposible, no había manera de peinar, sujetar, cortar... Así que opté por el método burraco y corté desde delante hacia detrás y... ahí empezó el principio del fin. Según veía que aquello tomaba una forma muy extraña, el accesorio se soltó y súbitamente apareció una pista de aterrizaje en mi cogote. No podía creer lo que estaba viendo; se me saltaron las lágrimas sólo de pensar que mañana trabajo y que hoy la gente me había visto con el pelo largo. Imaginaba las risas de toda la planta mientras miles de pelos microscópicos pululaban por el cuarto de baño. Para intentar arreglar la pista, procedí a una deforestación masiva del cuero capilar, con tan mala suerte que, en un despiste, me cargué una de mis partes preferidas: LA PATILLA.
La desesperación se apoderó de mí y, pertrechado con el arma más feroz jamás creada por el hombre para destruir mi imagen pública, comencé a barrer todo pelo habido y por haber en toda mi cabeza. No podía parar, era un vicio que me empujaba a seguir cortando y cortando... hasta que, en otro despiste, me cargué mi incipiente perilla. Ya era el colmo, esto no me podía estar sucediendo a mí... pero sucedió.
Con la cámara de fotos estuve captando panorámicas de mi cabeza. Descubrí con asombro las miles de irregularidades en la parte de atrás, a lo que hay que añadir un montón de heriditas fruto de los peines de la cortadora y de la cuchilla en sí. Soy carne del efecto murciélago. Intenté corregirlas, pero a medida que lo hacía, cortaba más y más pelo...
A fecha de hoy, 2 de julio de 2011, he de decir que estoy casi rapado al cero y con un aspecto lamentable. He aquí el comienzo del fin. He aquí el fin del comienzo de mi vida en Londres. Heme aquí y no en la calle porque me da vergüenza.
MORALEJA: Besos a todos los peluqueros/as.
MORALEJA: Besos a todos los peluqueros/as.
1 comentario:
Jajajaja. Siento que me ría, pero es que me parece surrealista. Bueno, así estarás más fresquito y aire ahora te va a molestar muy mucho!!!
Por suerte el pelo crece y podrás ir a la peluquería a que te lo igualen
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