Como ya sabéis todos (y si no, os estaréis enterando ahora), me he mudado. Y no de pelaje, que aunque sea un koalita, conservo el pelo... (de momento). Tampoco me he mudado de mudo, ya que sigo rajando por los codos y con la misma verborrea maligna de antaño. Me he mudado de la que ha sido mi casa los últimos cinco años... ¡adiós Barrio de Salamanca!
¿Que dónde estoy ahora? Pues dónde iba a ser... donde mis padres. He vuelto al hogar un poco antes de Navidad, no soy como el Almendro. Pero es una vuelta con caducidad, tan sólo dos meses para coger impulso y tirar hacia tierras barcelonautas. Hacer una mudanza en Madrid ha sido muy complicado, pero más lo sería si hubiera tenido que hacerla de Madrid a Barcelona...
El proceso de mudanza ha sido algo que casi no me atrevo a narrar... sólo recordarlo me pone el pelaje de punta. Pero, sinceramente, aquella casa se había convertido en una cárcel más que en un hogar. Los dos últimos años han estado llenos de desgracias y asocio dichas desgracias a esa casa. El sitio no tiene la culpa, claro está, pero es como si sintiera que está maldita y que no me aporta nada bueno...
Aparte, yo quería un cambio desde hace tiempo, pero dichas desgracias hicieron que tuviera que retrasarse nada más y nada menos que dos años, dos. Así que una vez que estoy recuperado y me encuentro con fuerzas para retomar las riendas de mi vida, ha llegado el momento de mirar hacia el futuro y hacia otro lado: y ese lado se llama Barcelona.
Por suerte, un cambio tan grande en lo personal no va acompañado de un cambio profesional (tanto cambio sí que sería demasié). Continúo en la misma empresa, con el mismo equipo... Quizá no soy tan valiente y es que cambiarme de ciudad no ha supuesto ningún esfuerzo (aparte del comentado en la mudanza) logístico, si bien en lo sentimental he de decir que todavía no lo he pensado con calma, pero creo que no va a resultar tan sencillo como creía.
¿Quién me espera en aquellas tierras? Pues dos personas a las que quiero mucho, muy mucho, dos de mis mejores amigos. ¿Pero qué me dejo en Madrid? Bufff, muchísimo, demasiado... Familia, amigos, trabajo (la UNED, pese a ser una universidad a distancia, no puede viajar conmigo).
De momento tengo dos meses para disfrutar al máximo de todas estas personas: he de mencionar con especial atención a mis padres, mis hermanos, Ainoa, Antonio, Susana, José Luís, Pilar, Alberto, Vanessa, Rafa, Israel y Chus, José Miguel, Ana y Rai, Sergio, Rául... y muchos otros que no pongo para no hacer interminable esta entrada.
Sobre la mudanza poco quiero contar... ha sido algo traumático, no sólo por todo lo que tengo que dejar, todo lo que he tenido que tirar y todo lo que he tenido que empaquetar... ha sido un proceso de agotamiento físico, pero sobre y por encima de todo, mental. Tener que decidir qué iba a una caja para estar almacenado por lo menos un par de años... lo que se iba a venir conmigo a casa de mis padres, lo que se iría directamente a Barcelona (sin pasar por la casilla de salida y sin cobrar las 40.000 pesetas...), lo que iría al cubo de basura, lo que iba a regalar, lo que se podía vender... lo que se ha roto por el camino o lo que se ha perdido... creo que aún no he asimilado todo lo que ha pasado y según pasan los días, soy consciente de sus efectos. Pero tengo que estar agradecido, muy agradecido, porque el día grande de la mudanza estuve rodeado de gente que me ayudó con sus brazos y con sus sonrisas: no se me olvidará el apoyo recibido por los arriba mencionados Israel y Chus, Antonio, José Miguel, Ainoa, mis padres, Quique y Sara, Ana y Rai, José Luís y otros tantos que se ofrecieron para echarme una mano tan complicado día como aquel. Sé que las palabras no son suficientes (y de ahí que os debo una cena), pero tengo que agradeceros vuestro inestimable apoyo, sin el cual a día de hoy seguiría en esa casa maldita con igualmente maldito dueño :)
Uf, qué tarde es... que mañana hay que madrugar y yo tengo que terminar un documento... que lo de escribir esto era para 10 minutos y ya llevo 20 xDD.
1 comentario:
Ahora que ya ha desaparecido la casa maldita de tu vida, tienes que mirar hacia delante y empezar un nuevo comienzo, aunque sea en otras tierras. Se te va a echar mucho de menos.
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