jueves, 3 de enero de 2008

Navidades BLANCAS en el Metro de Madrid...

... o cómo consumir drogas en el transporte público.

Pues lo dicho en el título que es autosuficiente y autoexplicativo.
Ayer volvía de la nueva casa de mi amigo JJ y como perdí el último cercanías, tuve que irme en Metro Ligero hasta Colonia Jardín y luego coger Metro Pesado hasta mi casa. Hasta aquí todo lento y bien. Cogí la línea 10 y me dispuse a leer mi libro de historia (vienen los exámenes en cero coma). La cuestión es que el vagón iba medio vacío hasta que, llegados a Lago, se subió un conglomerado de gente diversa en el vagón. Pero, claro está, era día 1 de enero... no se subió cualquiera, no. Se subió la creme de la creme... La mitad eran gayers (con faldas escocesas y cosas raras, debía de haber algún tipo de festival temático de las etnias sexuales). La otra mitad eran gilipollas pedo. Uno de ellos se puso en el asiento de enfrente y empezó a pegar gritos orangutaniles (suena a compuesto químico). Y, en un momento dado, dijo algo así como "vamos a meternos unos tiritos". Lo primero que pensé es que se iban a suicidar (¡¡¡bien!!!), pero luego caí en la cuenta que esta gente no se suicida, sino que asesina... así que pensé en la segunda opción: farly. La amiga que iba a su lado dijo que no ofrecían porque fijo que todo el vagón querría (y suscribo que seguramente llevaba razón, dado el estado que llevaba el personal). La cuestión es que el tío se sacó un paquetito y, con una tarjeta de crédito (o débito, no acerté a ver bien, o del Carrefour, vaya usté a saber) empezó a colocarse su rayita encima de la billetera mientras la amiga, con un billete de 10 lereles, se hacía un canutito para consumir la sustancia. Una vez hubo separado varias rayitas, se dispusieron a esnifarlas... ¡y voilà! Se las tomaron ahí, delante de todo el mundo...
Yo sospechaba que la gente consumía muchas drogas y que lo de la coca era más común de lo que muchos creían. Pero lo de tomarte unas rayas con el vagón hasta los topes en la línea 10 me parece casi surrealista... Supongo que lo siguiente es hacer operaciones de cambio de sexo en los vestíbulos de las estaciones. ¿Alguien pone el negocio conmigo?

2 comentarios:

blankanieves dijo...

bueno, esto que cuentas no es nada... yo que creía haberlo visto todo, mi querido barrio que es lo más, salidas nocturnas, conocidos, varios viñarock, gente metiéndose tiros sobre el capó del coche, en un cajero...
me quedé asombrada con la capacidad "drogaínica" de la gente en el derrame rock en asturias...
no puedo explicarlo sin teatralizar, pero te aseguro que lo del metro no es nada...

Koalita dijo...

No es que me sorprenda exactamente... es el lugar, el sitio, el momento... todo junto. Lo del cajero ya lo había visto... pero en el metro petado de gente es de película surrealista.