lunes, 3 de diciembre de 2007

También es Navidad en Argüelles

Sí, en Argüelles hay también un Corte Inglés... el de Princesa. Pues hasta este prestigioso barrio de Madrid se desplazó en la tarde del sábado el koalita. Ataviado con sus mejores harapos, acudió a su cita anual con el tradicional Belén de los Fernández Arribas.
En esta tercera edición se anunciaban algunos cambios: mejora en el alumbrado público, cascada de agua con río y pantano (Franco también ha querido contribuir)... La velada prometía acabar pronto y bien, ya que un par de años de experiencia proporcionan maña y destreza.
Tras colocar la sábana santa (este año con flores, ya que el clima ha favorecido a la vegetación) y disponer el cielo oscuro y estrellado de la noche oriental, nos lanzamos a colocar las montañas rocosas. Al mismo tiempo, abrimos las cajas de luces que Noi había comprado para esta edición: unas blancas y otras de colores. Tras comprobar pertinentemente que las luces se encendían, procedimos a comprobar también la bombilla que iba a alumbrar el portal... Y, cuál fue nuestra sorpresa... que no se encendía. Tras analizar voltajes, amperajes, redes de Thevenin y Norton, polímetro de la verdad, cálculo de monofásicos y trifásicos, enroscamos bien la bombilla y aquello funcionó. Nuevamente todo iba sobre ruedas.
Mientras seguíamos colocando montañas, echando paja al camino y yo daba forma al pantano, la cascada y el río, algo ocurrió súbitamente... pero no nos dimos cuenta. Al cabo de un rato caímos en la cuenta de que la bombilla del portal se había apagado :/// ¿Fundida? ¿Suelta? ¿Mal contacto de los cables? Noi, sin pensárselo dos veces, mojó los dedos en su lengua y se dispuso a electrocutarse. ¡¡¡Locaaaa!!! Se puso a tocar los bornes de la bombilla y casi la perdemos para siempre. Empezó a temblar, con convulsiones, los ojos salidos de sus órbitas, el pelo de punta, era algo increíble. Se vía su esqueleto mientras ella intentaba zafarse de los cables, pero no podía. Yo, atónito y sin caer en la cuenta de lo que estaba pasando, me alejé inconscientemente para no formar parte del espectáculo. Cuando al final Noi logró escaparse, salía humo de sus dedos y ella apenas podía hablar. Pasamos un rato horrible, horrible (vale, no fue tan exagerado como lo he contado, pero ella estuvo a punto de quedarse en el sitio, palabrita del niño Dani).
Ante el apabullante éxito lumínico, decidimos bajar a comprar una bombilla nueva. Fuimos a la ferretería, pero estaba cerrada. Así que bajamos a los chinos que están a tomar por... es decir, en China. Compramos bombillitas del mismo casquillo, otra que era tipo "vela", un alargador... y yo, caprichoso que soy, me compré un mantel navideño máaaaas bonito, relleno para mi Belén de los Playmobil (que aún no he puesto, lo sé, ni el árbol tampoco) y unas pegatinas para poner en los regalos (más bieeen). Subimos a casa para continuar con nuestra aventura. Ni que decir tiene que los cables que llegan al portal de Belén iban por detrás de las montañas... y para poder quitar la bombilla antigua y su cable, tuvimos que desmontar medio escenario. Lo peor de todo fue que, con tanto toqueteo, la cueva de Alí-Babá y el pantano de Franco sufrieron serios desperfectos, los cuales no pudieron ser más que camuflados como buenamente pudimos.

Primero fue la bombilla vela. Una bombilla de tamaño considerablemente considerable. Muy chula, muy... poco práctica :( Resulta que son de esas bombillas que parecen una vela encendida. El efecto, conmovedor; el resultado, lúgubre. Conchita (la mamá de Noi) se acercó a ver nuestros progresos y cuando vio que el Belén estaba más negro que los huevos de un gitano, nos miró con cara condenatoria y nos dijo: no se ve. Pusimos en marcha el plan B.

Instalamos la bombilla en el portabombillas (vaya nombre). Noi, cagada de miedo, me dijo que lo encendiera yo. Yo, cagado de miedo, dije que lo encendiera ella. Todavía estaba presente en mi retina la imagen de mis dedos negros, uñas también, cuando me explotó en la mano la bombilla de la primera edición del Belén... ¡¡Qué mal lo pasé!! Por nada del mundo iba a repetir, así que fue Noi la que al final se armó de valor (pobre, valor valor no era...) y se subió al toro. No tuvo coraje, eso sí, para sujetar con una mano la bombilla y con la otra enchufar. Así que prefirió conectarlo a la regleta con botón de apagado/encendido. Una vez que estuvo todo conectado, encendió el interruptor y... ¡PLAF! Pegó un pedo que hizo saltar los plomos. Nos entro la risa histérica, pero de miedo, claro. Por segunda vez en un día, habíamos estado a punto de morir.

En vista de que no teníamos más recursos, optamos por poner las luces pequeñas blancas dentro del portal. El resultado fue excelente. Aquello se iluminaba con bastante intensidad, hasta que... ¡Arrea! Noi se dio cuenta en alto (yo en bajo, estupefecto y anonadado) que las luces parpadeaban y, por tanto, el portal se quedaba a oscuras un rato sí y otro no :///. Conchita volvió a ver el Belén en este estado y, nuevamente, con cara de circunstancia, nos miró con casi lágrimas en los ojos y nos pidió que diéramos algo de luz y color a ese portal tan sombrío.

Dejamos el problema de las luces y colocamos el resto de las figuritas del Belén. El oasis de Belen D'or (ciudad de vacaciones) estaba junto al río y la cueva (que hacía las veces de bungalow). El cagarrut (ya lo sé, caganet) se lo pusimos a Herodes, por jodernos durante las... ¡¡¡4 HORAS!!! que estuvimos poniendo el pesebre.

Como último comentario, no diré que tuvimos algunas bajas en el Belén (me cargué una figurita, pero luego la pequé y quedó aceptable). El ángel de la cueva se suicidó, a la entrada. Fue un espectáculo dantesco, menuda sangría. Don Simón se la bebió toda.

El año que viene Noi tendrá que cambiar el sistema de alumbrado y poner unos paneles solares en el techo del refugio. Así fijo que ni pasarán frío ni tendrán oscuridad el resto de sus días...

5 comentarios:

blankanieves dijo...

el primo de mi madre (comandante especialista del ejército español ¡vivaspaña!) comprobaba si había electricidad en los enchufes metiendo los dedos...
no te digo ná y te lo digo tó...

blankanieves dijo...

especialista en electricidad, que no lo he dicho...

Koalita dijo...

Y tan especialista... lo de tu tío no es nada corriente (festival del humor con este comentario).

Ainoa dijo...

Pues ya te he contado que ha habido adiciones al Belén (por si la pastorcita vuelve a no sentir las piernas de aquí al año que viene XD).

La bombilla ha quedado estupenda... pero hace media hora, el alargador ha petado, el asunto ha explotado... y los plomos han vuelto a saltar (¡con fogonazo incluido!).

Mi madre ha hecho una ñapa a la que le doy dos horas de vida. No sé si apagar el ordenador para adelantarme a las circunstancias.

El portal está maldito. Estoy segura de que ese niño Jesús tiene los tres seises en la coronilla, sobre esa piel de cordero que le sirve de almohada.

Koalita dijo...

¿Los tres seises? Lo que tiene es un microchip que alberga 2*10^24 seises... es la Terabestia :/